lunes, 18 de octubre de 2010

CRÓNICA DÍA 5

La mañana se presentó luminosa y cargada de actividad, es un día en que los soleanos, desde muy temprano se ven de acá para allá preparando todo lo necesario para la Romería del día siguiente.

Durante todo el día, los cohetes surcaban el aire y nos anunciaban que estábamos de fiesta, y que se iban acercando los días grandes.

La caseta permaneció abierta durante el mediodía con suculentas tapas a precios populares y además se instalaron varios castillos hinchables para el disfrute de los más pequeños.

Si luminosa fue la mañana, la tarde no lo fue menos, desde tempranas horas de la misma, el tamborilero, conocido como “el chano” deleitaba nuestros oídos con sus toque de flauta y tamboril por los alrededores de la plaza principal del pueblo, donde poco a poco se iban acercando soleanos y soleanas ataviados con sus trajes típicos de flamencos y flamencas y acompañaban con sus cantes y bailes por sevillanas dedicadas a Nuestra Madre.

A las 21:30 horas se abrían las puertas del oratorio, donde al fondo se podía divisar la Imagen de la Santísima Virgen ataviada ya con sus galas de Reina y sobre su espléndido paso de Gloria, mientras, iba saliendo el cortejo de Hermanos y hermanas portando varas e insignias para realizar el rezo del Santo Rosario.

Minutos después, y como colofón a tan magno cortejo e iluminado por la luz de las bengalas, el Bendito Simpecado de María Santísima de los Dolores en su Soledad quedó entronizado en el dintel de la puerta, mientras que el Coro Flamenco de la Hermandad entonaba el primer misterio glorioso perteneciente al Rosario. La comitiva discurrió con gran majestad por el recorrido de costumbre y se fueron cantando todos y cada uno de los misterios, los cuales eran uno de los muchos estrenos que este año protagonizaría el Coro Flamenco de la Hermandad, y que fueron compuestos por nuestro hermano D. José Ramón Rodríguez García.

Una vez finalizado el Santo Rosario, en la calle principal, a la altura de la esquina de la calle Santísimo Cristo de los Afligidos, el Coro amenizó con plegarias y sevillanas el resto del recorrido, llegando al Oratorio de la Hermandad y concluyendo el acto con el canto de la Salve a la Santísima Virgen de los Dolores.Seguidamente, los soleanos y soleanas, se disponen a continuar con la fiesta en el Recinto de la Hermandad, disfrutando de una magnífica velada de música y alegría en compañía de familiares y amigos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario