martes, 19 de octubre de 2010

CRÓNICA DÍA 8

... Y llegó el gran día. Desde primeras horas de la mañana, el estallido de cohetes y las notas musicales de la Banda de música Municipal de nuestro pueblo que recorría sus principales calles en alegre diana, anunciaban el día de la Sacrosanta Natividad de la Santísima Virgen María; Fiesta Mayor en honor a María Santísima de los Dolores en su Soledad, día grande para el pueblo de Albaida y muy especial para todos los soleanos.

A las 12 del mediodía se celebraba en el Oratorio de la Hermandad la Solemne Función Principal de Instituto en honor de Nuestra Venerada Titular, presidida por nuestro Director Espiritual D. Francisco José Vega Durán y fue cantada por el Coro Flamenco de la Hermandad, que estrenaba nuevas composiciones dedicadas a Nuestra Excelsa Madre.

Al ofertorio de la misma, todos nuestros hermanos y hermanas realizaron Pública Protestación de Fe jurando las Reglas de Nuestra Hermandad.

La Eucaristía concluyó sobre la una y media de la tarde, y todos los soleanos se encaminaron hacia la caseta de la Hermandad para disfrutar de un almuerzo de confraternidad en un ambiente distendido entre familiares y amigos.

A las 7 y media de la tarde de este glorioso día, hizo su entrada en esta villa de Albaida del Aljarafe, la Sociedad Filarmónica Nuestra Señora del Carmen de Salteras, que recorrió en pasacalles, las calles por las que mas tarde transcurriría la procesión de Nuestra Venerada Titular.

A las 8 en punto de la tarde se abrieron las puertas del Oratorio, y dio comienzo la Triunfal Salída Procesional de Gloria de María Santísima de los Dolores en su Soledad acompañada por todos sus hijos soleanos. Dicha procesión supuso una muestra constante de fervor hacia Nuestra Bendita Madre, que llegó a su punto álgido en el lugar conocido popularmente como “el cantillo” donde tras entonarse el Himno de la Hermandad “a tus pies van los soleanos”, la Santísima virgen recibió una copiosa lluvia de pétalos de rosa, en el cielo surcaban centenares de cohetes y las muestras de cariño y vítores de todos los soleanos daban fe de una devoción de siglos en este pueblo de Albaida.

Sobre la media noche, la Santísima Virgen volvía a entrar en el Templo, lo hacía otra vezcon el canto de nuestro himno, y de nuevo, el estallido de fervor de todos sus hijos, se unía al de los cohetes que no cesaban de sonar, y junto a los sones de la marcha real, el paso quedó colocado en su sitio. Una vez más, una fuerte ovación agradeció a nuestros hermanos costaleros el trabajo bien hecho, y junto con ellos, se entonó el canto de la Salve a la Santísima Virgen como despedida de este incomparable día.

Mas tarde, la fiesta continuó en el recinto de la Hermandad, donde se pudieron vivir momentos de plena satisfacción después de haber paseado a la Reina de Albaida por cada rincón de su pueblo.




























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