lunes, 14 de marzo de 2011

BOLETÍN CUARESMA 2011 - HERMANOS MAYORES



De todos es sabido, y si no es así ahora lo sabrán, que el día 11 de Febrero se celebra la onomástica de Nuestra Señora de Lourdes. Y ustedes dirán, pues muy bien, de igual manera tal día es la de mi Virgen o tal otro la de mi madre. Pero es que en el citado día celebramos con especial atención el día del enfermo. Un día en el cual, una vez al año, hacemos protagonistas a los enfermos. Donde se pone de manifiesto la problemática, el sufrimiento o padecimiento de todas esas personas que viven cada día la enfermedad. También es un día en el que se recuerda la labor de asistencia, acompañamiento y dedicación de aquellas personas que están al lado de todos estos hermanos faltos de salud, una labor que no siempre es bien valorada ni reconocida, pero que es imprescindible para una mejor atención del enfermo.

Pero también viene a colación este recordatorio del día del enfermo, porque por primera vez en nuestra Parroquia se ha celebrado una Eucaristía, dirigida especial y particularmente a los enfermos, llevándose a cabo el sábado día 12 de febrero, a las 12 del mediodía. Fueron muchos los enfermos, familiares y feligreses los que se acercaron a la Parroquia a dicha celebración.

Una Misa muy emotiva, sentida y vivida por todos los allí presentes. Una idea que desde estas páginas pedimos tenga continuidad en años posteriores

Al finalizar la ceremonia, y es aquí donde quería llegar, de entre de todos estos enfermos, y al prepararse para ir de nuevo a su casa , algunos de ellos haciéndole caso a su corazón y a su alma, se dirigieron al altar del Santísimo Cristo de los Afligidos y María Santísima de los Dolores en su Soledad. Llevados por sus familiares, se encontraron frente a frente ante aquellas benditas imágenes que tantas veces visitaron, oraron y le pidieron por algunas de sus necesidades corporales o espirituales. Alli vivieron momentos muy emotivos, como seguramente hacían mucho tiempo que no lo hacían ya que ahora, en el atardecer de sus vidas, desde la soledad, muchas veces de su casa, cada día recuerdan a la Santísima Virgen y al Santísimo Cristo y le recitan sus oraciones, le expresan sus sentimientos y sus preocupaciones, además de pedirle por su salud y la de los suyos. Allí postrados, algunos en sus sillas de ruedas, con las miradas fijas en tan bellas y benditas imágenes, no pudieron soportar la emoción y brotaron las lagrimas en sus rostros, supongo que de alegría y pena a la vez. Alegría por estar de nuevo ante la presencia del Stmo. Cristo de los Afligidos y su Virgen de los Dolores y pena por los achaques y enfermedades que sufren. Unos momentos indescriptibles, de intensa vivencia para estos HERMANOS MAYORES nuestros y para los que los pudimos contemplarlo. Sirva este recordatorio para que nosotros, los que gozamos de salud, estemos cada día más atentos a estos hermanos nuestros, padres, madres o familiares, tan necesitados de nosotros. Estad muy seguros que el bendito Cristo de los Afligidos y la bendita Madre de los Dolores en su Soledad se mostrarán orgullosos de los que así obren.

No hay comentarios:

Publicar un comentario