miércoles, 7 de marzo de 2012

BOLETÍN CUARESMA 2012 - "LA NIÑA" YA ES SOLEANA

No suelo escribir en el Boletín de la Hermandad. Lo mío es el micro, pero este año me he animado. Y lo hago como un pequeño "homenaje" y reconocimiento a una persona que lleva toda una vida entregada a su hermana.
Es alguien que todos conocemos y queremos: Manolo Morán.
Todos sabemos la situación familiar de Manolo: vive con su padre y con su hermana (a la que él se refiere siempre como "la niña").
Manolo vive entregado a su hermana. Es
su compañero inseparable y lo vemos todas las tardes, cogidos los dos de la mano, paseando por el Campo Aurora.
Con Manolo no hablo mucho pero cuando coincido con él en alguna fiesta del chiringuito o de la Festividad, a altas horas de la madrugada, siempre acabo charlando con él.
Sus temas de conversación no cambian: su tío Chiquitín y "la niña". De su tío Chiquitín siempre destaca lo buen soleano que era y lo dispuesto que estaba en cualquier momento para trabajar por la Hermandad (de ello puedo dar buena cuenta ya que he coincidido con él varios años en la Junta de Gobierno). A partir de este momento ya Manolo se emocionaba y no paraba de llorar. A continuación, "la niña": cómo él la cuidaba, preparaba la comida, limpiaba la casa, sus paseos con ella y una ilusión que él tenía: que "la niña" se hiciera hermana de la Hermandad de la Soledad. Después me comentaba los años que él había sido costalero del paso de Cristo y algo que a mí me emocionaba: Juan José, todos los días, antes de acostarme le doy un beso a una foto pequeña de la Virgen de los Dolores que tengo en mi mesita de noche y le pido que me dé fuerzas para llevar la carga que tengo.
Por todo esto, me dio mucha alegría cuando me enteré que este año "la niña" se apuntaba a la Hermandad.
Cuando llegó el día, sábado de Pasión, todo estaba preparado: los Sagrados Titulares en sus pasos de salida, las sillas de los nuevos hermanos con su etiqueta correspondiente, las medallas, el estandarte, las Reglas,... La Secretaria iba nombrando uno a uno a los nuevos hermanos/as, se acercaban, ponían su mano sobre los Evangelios, besaban el libro de Reglas y el Hermano Mayor les imponía su medalla. Cuando, por fin, la Secretaria nombró a Matilde Morán y el Hermano Mayor se acercó a ella y le impuso su medalla, no pude contener la emoción y dos lágrimas recorrieron mis mejillas: Manolo vio cumplida su ilusión y, por fin, "la niña" ya es soleana.
Desde aquí le pido al Santísimo Cristo de los Afligidos y a María Santísima de los Dolores en su Soledad que ayuden a Manolo para que pueda seguir cuidando de su hermana durante toda su vida.

El Mayordomo Segundo:
D. Juan José Delgado Díaz.

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