jueves, 9 de marzo de 2017

BOLETÍN CUARESMA 2017 - A LA MEMORIA DE UN GRAN CAPATAZ

Cuando se puso en contacto conmigo un miembro de la Junta de esta Hermandad con el motivo que querían dedicarle en el próximo boletín de Cuaresma unas palabras al recuerdo de mi tío Manolo, me llenó de alegría y de agradecimiento que yo fuera el elegido para este pequeño homenaje a este gran capataz que fue Manolito.

Manuel Gelo López nace en Sevilla un 23 de Diciembre de 1942. Su madre, Rosario la de Sagrario, una soleana puntera, y su padre, D. Nicolás, como se le conocía en su pueblo de Albaida, reconocido maestro de escuela, gran amante de su pueblo y un soleano que hasta el día de su fallecimiento se amortaja con la túnica rizada de su Hermandad de la Soledad. Su pueblo le reconoció su trabajo y una calle lleva su nombre.

Manolo es el cuarto de siete hermanos de los cuales dos hembras son soleanas desde la cuna y de sus hermanos varones, tres fueron costaleros y uno (Fernando,  mi padre) Secretario de nuestra Hermandad. Una familia que desde siempre ha participado y colaborado y lo sigue haciendo en todo lo referente a lo que  huela a soleano.

Manolo se cría entre la calle Divina Pastora de Sevilla y la calle Velarde de su pueblo, donde pasaba grandes temporadas con sus abuelos Isco y Sagrario. Ya desde pequeño vestía la túnica de nazareno junto a sus cuatro hermanos.

Llega muy joven a hacerse cargo de la cuadrilla de costaleros de su Cristo de los Afligidos. Desde finales de los años 60 ,donde releva en el cargo a Faustino que se hace cargo de la Virgen cuando lo deja Manolete hasta el año 96  el llamador de nuestro Cristo llevó un nombre: MANOLITO . Más de 30 años como capataz soleano.

Fue un capataz de una responsabilidad inigualable, no faltó nunca a un ensayo y eso que venía desde Sevilla , lloviera o tronara ahí  estaba Manolito para ensayar . Su gran conocimiento del tema, su honradez y, sobre todo, su amor por su Hermandad , hizo de él un capataz que será recordado siempre.

Un hombre que, a pesar de su corta estatura, se ponía delante del paso de su Cristo y se transformaba en un gigante , un hombre con un corazón que no le cabía en el pecho y que siempre tenía una palabra de aliento para todos sus costaleros.

El estreno del paso nuevo  coincide con los últimos años de Manolito delante de su Cristo, sacando ese barco que era el paso nuevo con una elegancia que todavía se recuerda .

Una maldita enfermedad hace que pierda una pierna y se refugia en su casa sevillana junto a su mujer, sus hijos y sus nietos.

Todos los Viernes Santos, en la calle Velarde nº22, en casa Sagrario, donde durante tantos años fue parada obligada de las cuadrillas de costaleros para reponer fuerzas, volvía Manolito a ver a su Cristo de los Afligidos y su Virgen de los Dolores, en su silla de ruedas, acompañado por su familia .Su ultimo año fue en 2015 .  El paso del Cristo volvió a parar en esa puerta bendita y ahí estaba Manolo. Ese día se despidió de su Cristo con la voz rota y las lágrimas en sus ojos. Fue su última “llamá” .

Un 16 de marzo de 2016 su voz se apagó en la tierra, pero en el cielo pudo escucharse el OÍDA A ESTA, A ESTA ES. Era Manolito que, con su clásica e inigualable llamada, ya estaba con su Cristo de los Afligidos.

Hoy en día su familia sigue rindiendo homenaje a su persona todos los Viernes Santo. Sus nietas son nazarenas del Cristo de los Afligidos y su hijo recuerda, con una llamada al paso de Cristo en esa puerta de casa Sagrario, al gran capataz que fue su padre.

Tuve la suerte de ayudarle en su función de capataz, costalero de sus cuadrillas, pero, sobre todo, tuve la suerte de ser su sobrino. No te olvido. Un beso CAPATAZ.

Nuestro Hermano: Nicolás Gelo Delgado. 

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