martes, 7 de marzo de 2017

BOLETÍN CUARESMA 2017 - SOLEANOS POR ESPAÑA



El olor a incienso y cera llenan las calles... el casi imperceptible roce de las túnicas de los nazarenos caminando lentamente llega a mis oídos, o al menos así creo percibirlo, ya que me hallo a más de mil kilómetros de distancia.

Es Semana Santa y se rememora un año más la Pasión y Muerte de Jesucristo en muchos lugares de España. Por los rincones y pueblos más recónditos de la geografía andaluza salen procesiones, escenificando el dolor y la amargura de una Madre y su Hijo, en unas fechas señaladas en el calendario... Ya es primavera.

Sí, es primavera, y a mí me llega el rumor de la Semana Santa de mi pueblo, Albaida del Aljarafe; Aunque como he dicho anteriormente, estoy muy lejos de él, concretamente en Cataluña, tierras donde emigré a principios de los años setenta del pasado siglo... Hace ya la friolera de cuarenta y cinco años.

Aunque nunca perdí el contacto con el pueblo donde nací, no en todas las ocasiones pude acudir a la cita para encontrarme durante esos días con mi familia y mi Hermandad. Por ello, en esta época de Semana Santa, y sobre todo, en la tarde-noche del Viernes Santo, en la terraza de mi domicilio situado en Manresa a unos sesenta kilómetros de Barcelona capital, y mientras mi marido y mis hijos dormían... A solas miraba al cielo, y en el silencio de la noche, me parecía percibir esos ecos y aromas conocidos por mí desde niña, e incrustados en lo más profundo de mi ser, como si los llevara grabados en mi mente y en mi corazón... ¡La Semana Santa de Albaida del Aljarafe!.
Me parecía oir la marcha de la banda de música, con el redoble continuado del tambor, y las notas agudas y solitarias del cornetín; Y el golpe de la aldaba en el paso, seco y preciso, realizado por la mano vigorosa y encallecida por el trabajo en el campo del capataz, mientras su voz rotunda gritaba a los costaleros, los cuales, tensos bajo el paso, esperaban la orden  apretando la cerviz en las trabajaderas... "¡A esta es!, Al cielo con Ella..."

Esa voz, ese capataz era mi padre Faustino Castilla, tan lleno de energía, como de Fe soleana siempre.

Llegaba a mis oídos, o eso creo, el rachear de los pies calzados con alpargatas arrastrando por el suelo de los costaleros, entre los que se encontraban mis hermanos José y Rogelio, avanzando a pasos cortos y templados para no molestar la preciosa y valiosa carga que llevan sobre sus hombros.

Cómo me parecía escuchar el chirrido de la llave en la cerradura de la puerta de casa de mis padres, al cerrar mi madre Áurea que se iba para la procesión, mientras mi hermano Faustino le decía: “dile a tu hermana Salud que baje a la plaza, y tú no abras hoy el kiosko que ¡es un día grande!”.

Imagino y me parecía ver el ir y venir de mis primas Manolita, Reyes y sus hermanas preparando los pestiños y torrijas para esos días… ¿Se puede haber nacido o tener una familia más soleana que la mía?... ¡Igual puede que sí…. Más, seguro que no!.

Por estas y parecidas razones, no es de extrañar que en la lejanía se me escapara alguna lágrima por estas fechas, lejos de los míos, de Albaida y de mi Hermandad… Teniendo presente el júbilo y la devoción con la que se vivían esos memorables momentos.

Afortunadamente este año estoy aquí, y quiero vivirla y disfrutarla plenamente, al igual que espero estar muchos años más para resarcirme de los que no mude hacerlo.

Un saludo de una soleana.

Nuestra Hermana: Dña. Rosenda Castilla López.

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