miércoles, 21 de febrero de 2018

BOLETÍN CUARESMA 2018 - SOLEANOS POR ESPAÑA


Cuando el pasado mes de enero recibí con gran alegría la petición para escribir estas líneas, sabía de que quería que tratase este artículo: como sentir y vivir la Hermandad estando fuera de Albaida.
Más que un Soleano por España, me podría considerar un Soleano por Andalucía, pues desde que en 2011 comenzó mi aventura de la docencia, no he parado de moverme a lo largo y ancho de toda la geografía Andaluza.
Recuerdo aquel viernes de Triduo al Santísimo Cristo de los Afligidos cuando recibí la llamada para tener que irme a trabajar fuera. Agradecido, emocionado y nervioso cargué las maletas y me dispuse a vivir una nueva etapa en mi vida.
Hasta aquel día, mi vida en la Hermandad había sido muy activa, formaba parte de la Junta de Gobierno y pasaba la mayor parte del tiempo en ella. Pero las ganancias a partir de entonces, se empezaron a convertir en pérdidas. Empezaron las ausencias forzadas por causa de la distancia. Ausencias en noches de Septenario, en noches de Triduo, en el día a día en la Casa Hermandad, en los preparativos de la Cuaresma, en Actos Extraordinarios…
Por aquel entonces, era triste no poder estar allí y tener que cambiar mi rutina, pero a día de hoy mi percepción ha cambiado.
En beneficio de esa ausencia, empecé a valorar mucho más como era vivir y sentir la Hermandad desde fuera y como, aún no estando presente en el día a día, se puede seguir siendo igual de soleano que antes. Simplemente había que cambiar la perspectiva y el modo de ver las cosas.
Estando lejos de mi Hermandad, de mi familia, de mi gente, de mis amigos y amigas, me  hizo empezar a actuar por sentimientos y valorar más lo que sentía. No ha dejado de existir rincón para Ellos en Linares, Fines, Ronda, Valverde del Camino, Jerez de la Frontera y Algeciras. No existen kilómetros para hacerle al coche con el fin de vivir mi Hermandad. No hay Festividad en el que el cansancio no me pueda por el trabajo, pero es que no me apetece perderme el estar junto a Ellos y el sentir lo que siento cuando se celebra algo en mi Hermandad.
A día de hoy no estoy de presencia, pero estoy de sentimiento. Los que me conocen lo saben, como también saben que pueden contar conmigo para todo que haga falta y que seguiré siendo igual de servicial por mucho que pasen los años, por muchas que sean las vicisitudes y por mucho que cambien los tiempos.
La distancia solo es una prueba en la vida, para ver hasta qué punto somos capaces amar. Mi amor hacia el Santísimo Cristo de los Afligidos y María Santísima de los Dolores se ha superado y ha aumentado con creces. GRACIAS.

Nuestro Hermano:

D. José Ramón Rodríguez García.

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